La conquista de Canarias
Canarias El Paraiso
La conquista de Canarias
Inicio de la ocupación europea
En el año 1402, los normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle desembarcaron en las Islas Canarias para iniciar una empresa de conquista en nombre de la Corona de Castilla. Las primeras islas en caer bajo su dominio fueron Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, estableciendo un señorío vasallo al servicio del reino castellano. Hacia 1430 se sumó también La Gomera al control feudal de Bethencourt.
Resistencia indígena en las islas mayores
Sin embargo, Gran Canaria, La Palma y Tenerife – las islas más densamente pobladas y económicamente relevantes – resistieron los intentos de sometimiento. Los pobladores originarios, conocidos como guanches, defendieron ferozmente su tierra y cultura durante décadas.
Desembarco en Gran Canaria
El 24 de junio de 1478, un ejército enviado por los Reyes Católicos y comandado por Juan Rejón llegó a la Bahía de La Isleta, en Gran Canaria. Allí fundaron el Real de Las Palmas, un campamento militar que marcaría el origen de la actual capital insular.
Conquista de Gran Canaria, La Palma y Tenerife
Gran Canaria fue finalmente conquistada en 1483 tras intensos enfrentamientos. La Palma cayó en manos de Alonso Fernández de Lugo en 1493, mientras que la resistencia de Tenerife fue aún más firme. No fue hasta 1496 cuando la isla fue completamente sometida, cerrando así el ciclo de la conquista militar de todo el archipiélago.
Razones estratégicas de Castilla
El interés de Castilla por Canarias no era solamente económico, sino también estratégico. Con Portugal expandiéndose por la costa africana hacia el Golfo de Guinea, Castilla decidió ejercer sus derechos sobre las islas como heredera de la monarquía visigoda.
Transformación económica del archipiélago
Con la llegada de colonos europeos, las islas vivieron un rápido proceso de cambio. Se introdujeron nuevos cultivos, como la caña de azúcar, cuya producción era destinada a los mercados europeos. Gran Canaria y Tenerife se convirtieron en centros agrícolas clave, con infraestructuras adaptadas al comercio marítimo.
El vino de Canarias: producto de prestigio
En los siglos XVI y XVII, los vinos canarios – en especial los de Tenerife – alcanzaron gran fama. Autores como Shakespeare o Walter Scott los mencionan en sus obras. Fueron exportados a Inglaterra, las colonias americanas y varios países del norte de Europa, convirtiéndose en un producto de lujo.
La cochinilla y su impacto
En el siglo XIX, la cochinilla se convirtió en una fuente esencial de riqueza. Este insecto, que vive en los nopales, se usaba para obtener un tinte rojo muy demandado por la industria textil europea. Antes de la aparición de los colorantes sintéticos, era uno de los productos más cotizados del archipiélago.
Europa cálida: una nueva identidad
Las islas comenzaron a representar para Europa una región cálida, fértil y cercana. Cultivos como el plátano, el tomate o la piña se integraron en los mercados internacionales. El clima templado y la diversidad natural hicieron de Canarias una región única dentro del continente europeo.
Inicio del turismo europeo
Ya en el siglo XIX, viajeros británicos comenzaron a visitar las islas en busca de salud y descanso. Posteriormente, se desarrollaron las primeras instalaciones hoteleras. Este proceso sentó las bases del turismo moderno, que es hoy una de las principales actividades económicas del archipiélago.
Puente entre Europa, África y América
La situación geográfica de Canarias la convierte en un punto estratégico entre tres continentes. Culturalmente, esto se traduce en una mezcla única de influencias. La arquitectura colonial, la gastronomía criolla, las romerías y fiestas populares reflejan una identidad rica y diversa.
Emigración hacia América
Durante los siglos XVIII y XIX, miles de canarios emigraron a América. Participaron en la fundación de ciudades como Montevideo, se asentaron en Cuba formando parte de la base del campesinado guajiro, y fueron una presencia constante en Venezuela. De hecho, Caracas es conocida como la „tercera ciudad canaria“.
Presencia en el sur de Estados Unidos
En Luisiana aún se conservan vestigios del castellano hablado por los inmigrantes canarios del siglo XVIII. Incluso en eventos históricos como la defensa de El Álamo participaron descendientes de estas familias.
Canarios en la independencia americana
Muchos isleños contribuyeron activamente en las guerras de independencia de América Latina. También destacaron en campos como la educación, la literatura, la política y el derecho, dejando una huella profunda en el continente.
Las islas en conflictos europeos
Debido a su ubicación estratégica, Canarias sufrió ataques durante guerras europeas. En 1599, el almirante holandés Van der Does saqueó Las Palmas. En 1797, el célebre almirante británico Horatio Nelson fue derrotado en Santa Cruz de Tenerife, perdiendo allí su brazo derecho.
Hoy: destino turístico con alma histórica
En la actualidad, el archipiélago sigue siendo un cruce de caminos. Cada año, millones de turistas visitan sus playas, paisajes volcánicos y pueblos con encanto. Pero más allá del sol y el mar, hay una historia viva que merece ser contada.
Tradición viva y modernidad
Ciudades como La Laguna, Arucas o Teguise muestran la belleza del pasado colonial junto a nuevas expresiones culturales. Museos, centros de arte y universidades completan una oferta que combina conocimiento, ocio y educación.
Gastronomía e identidad cultural
La cocina canaria es reflejo de la mezcla cultural. Desde las papas arrugadas con mojo, el queso majorero, hasta los pescados frescos como el cherne o la vieja, todo habla del vínculo profundo con la tierra y el mar. Las fiestas populares y el folclore siguen vivos en cada isla.
Compromiso con el turismo sostenible
En los últimos años, el turismo ecológico ha ganado fuerza. Rutas de senderismo, reservas naturales y espacios protegidos ofrecen alternativas al turismo convencional. Se fomenta un modelo respetuoso con el medio ambiente y con las comunidades locales.
Un legado con futuro
Las Islas Canarias no son solo un paraíso vacacional. Son un testimonio vivo de siglos de historia europea y americana. Su papel en la colonización, el comercio y la cultura las convierte en un enclave fundamental en el Atlántico. Visitar Canarias es, también, viajar al corazón de una historia compartida.